domingo, 16 de septiembre de 2012

20 DE SEPTIEMBRE - DÍA DEL LIBREPENSAMIENTO


A las Autoridades Nacionales y Departamentales
de la República y a la Ciudadanía Toda:

El próximo día 20 de Septiembre se celebra en nuestro país y en otras latitudes del mundo el Día del Librepensamiento.

No es una fecha que nos pase desapercibida, ya que ese día se conmemora y recuerda un acontecimiento histórico: la entrada triunfal en Roma en 1870, último baluarte de la reacción vaticana aliada al imperio francés de Napoleón III, de las fuerzas patrióticas de Víctor Manuel II, Cavour y José Garibaldi, que buscaban la unidad italiana. José Garibaldi, que había luchado primero con las fuerzas republicanas contra el Imperio en Brasil en la Revolución Farropilha y que luchó en nuestro país al costado de las fuerzas liberales que defendían la Ciudad de Montevideo en el sitio que se le había impuesto entre 1843 y 1851, durante la llamada Guerra Grande.

Hoy, ese Principio del Librepensamiento, tiene una enorme actualidad, tanto en el mundo como en nuestro país. Impulsar el Librepensamiento, es fomentar la Libertad en toda su extensión imaginable, es fomentar la libertad de conciencia. Tal vez por eso mismo es amenazado sistemáticamente de manera más o menos solapada o descarada, por acción o por omisión  por diversos actores de nuestra sociedad, pero todos arrimando agua para el mismo molino.

A que nos referimos:

  • Actores políticos que discuten un proyecto de despenalización del aborto, pretenden meter por la ventana en el mismo ‘’la objeción de conciencia’’ de las Instituciones privadas de salud que responden a alguna religión, deslizando que de hecho esas instituciones en casos puntuales de discrepancia con la ley de salud reproductiva, podrían acordar con el Ministerio de Salud Pública, el pasaje a otras instituciones, por medidas tales como ligamiento de trompas. De ésta forma se permitiría a instituciones privadas que por medio de esta figura, pese a ser subsidiadas por el Estado, no cumplir con las Leyes que no comparten y que otro cumpla con su deber. Y nos queda la inquietud: ¿las Instituciones pueden tener conciencia”. Nosotros creemos que los individuos tienen conciencia, y no estamos contra la objeción de conciencia individual. Pero si el estado permite la objeción de conciencia en las instituciones se coloca en un peligroso deslizamiento que solo puede terminar en una desestructuración general del principio de autoridad y centralidad del Estado, y la tribalización corporativa de los diversos componentes de la sociedad, cada cual “objetando” por “conciencia” lo que no le conviene, lo que significaría el fin de la unicidad de la República.. El legislador debería reflexionar muy bien, si no desea dejar sentado un funesto precedente hacia el porvenir.

  • Desde sectores confesionales católicos, se está promoviendo públicamente la pregunta de si no será ya la hora de revisar el artículo de la Constitución de la República que establece que el Estado no profesa religión alguna.

  • El deterioro de la calidad de la enseñanza pública manifestado en las no superadas dificultades de deserción y bajo rendimiento en diversas áreas del conocimiento así cómo de competencias lecto escritoras básicas de buena parte del alumnado y sumado a las persistentes denuncias de proselitismo político, ideológico y religioso en las aulas, así cómo de la pérdida del clima de armonía y tolerancia que debe reinar en los Centros de Educación.

  • El archivo por la Jueza Mariana Mota de la denuncia de oficio presentada por un Fiscal contra la en su momento designada Rectora de la Universidad de Montevideo, Mercedes Rovira, por sus declaraciones públicas dónde reconocía que discriminaba a la hora de contratar docentes por su condición de homosexuales.

A ello se suma un clima social de creciente indignación por hechos de violencia, dónde los ciudadanos y ciudadanas trabajadores y honestos deben encerrarse en sus propias casas entre rejas por temor u en otros casos de movilización contra la desidia e inoperancia de quiénes incumpliendo con sus deberes en distintos planos, ponen en riesgo la vida, la libertad, el honor y la dignidad de las ciudadanos y ciudadanas.

De nuestra parte decimos hoy más que nunca que el Librepensamiento es la aplicación de la razón, la experiencia, la observación y la prueba, como únicos medios dignos de crédito para la determinación de la Verdad. No nos limitamos a negar simplemente todo lo que no resiste al toque de la Razón, sino que extendemos el conocimiento humano a la luz de los principios, por tanto no reconocemos como definitivo ningún sistema o doctrina. Por eso el Librepensamiento y la Laicidad son dos pilares de la construcción de ciudadanos y ciudadanas capaces de tomar en sus manos la conducción de su propio destino y el de la República.

No puede haber librepensamiento sin laicidad ni laicidad sin librepensamiento. Nuestro compromiso militante laicista y republicano es con la causa de la Libertad.

En vísperas de un nuevo 20 de Setiembre, exhortamos a todos los ciudadanos y ciudadanas, especialmente a los librepensadores, a proyectar ese Ideal Humanista para resolver la intolerancia, la falta de solidaridad, la violencia y tantas miserias humanas que nos aquejan como sociedad, así como para el fortalecimiento permanente de la democracia y del sistema republicano de Gobierno, defendiendo activamente los Principios de Librepensamiento y Laicidad, sin los cuáles no se puede construir una sociedad más justa, más  tolerante, en suma más perfecta.

                                                                                 
                                                                         16 de Septiembre de 2012
                            Consejo Nacional de la Asociación Uruguaya de Librepensadores

                                                              librepensamientouruguay@gmail.com

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